martes, julio 08, 2008

martes

Nos enteramos en San Miguel de Allende, México. La noche era cálida y en las plazas había olor a comida y personas que gritaban cosas y caminaban felices.
Nosotros estábamos cansados. Habíamos ido a unas termas por el día, en el medio del desierto: soledad y aguas calientes. Ya de vuelta habíamos ido a una farmacia a comprar el evatest. Le tuve que explicar a la farmacéutica: el palito ese, donde la mujer "orina" y después. Ah, ya, la prueba de embarazo. Eso. La guardamos en la mochila.
***
Volvimos al hotel, que era como la casa del Zorro o, mejor, era la casa de Diego de la Vega. La puerta de la habitación era grande, pesada y adentro el ambiente era frío y español. Había candelabros, cuadros antiguos, ruidos lejanos. Teníamos las cosas desparramadas sobre la cama (las camas en México son como sus camionetas: gigantes, exageradas; alguien algún día me lo explicará): dos libros, un monedero, mapas, folletos, la guía del mundo solitario, la billetera, pasaportes, la prueba de embarazo. Nos hacíamos los distraídos. Cada tanto, la pregunta: "mirá si". O: "qué onda si". Por supuesto, ni intentábamos responderlas.
***
Salimos a comer. Tomados de la mano caminamos por las calles empedradas, bajo la luz de los faroles. La guía recomendaba un restaurante barato y rico, y nos costó bastante encontrarlo. Tenía un patio y un mozo lento pero amable. Pedimos guacamole y unas milanesas o algo parecido: no teníamos tanta hambre. Entonces, salí afuera, no sé si a fumar un cigarrillo o a mirar pasar a la gente, y ahí estaba la luna llena, tapándose de a poco por la tierra que se interponía entre ella y el sol. Había eclipse.
***
Ni el guionista más grasa lo hubiese pensado así.
***
EXTERIOR - SAN MIGUEL DE ALLENDE - NOCHE
Es evidente que van a tener un hijo, se respira en el aire. Además, el pueblo es muy lindo y caminan por las callejuelas mientras unos mariachis trasnochados tocan guitarras y trompetas. En el cielo, la luna primero se pone naranja, después va oscureciéndose de a poco, para terminar negra, con un aura benjaminiana que la rodea, algunos aplauden. Sus vidas están a punto de cambiar.
***
Sabemos que va a ser un varón y que se va a llamar Juan. Juan solo, como Napoleón.

7 comentarios:

melisita dijo...

Apertura de la película más esperada de los últimos tiempos.
Queremos ya los siguientes actos.
Besitos chino.

Sunshine dijo...

Juan... lindo nombre. Simple como Chino.
Una linda película que sorprende. Pronostico que tiene un final feliz.
Saludetes

Ayelen dijo...

vueltos de la meseta patagónica, literalmente habiéndonos quedado en el medio de la meseta patagónica. los altares. ¿destino también? FELICITANCIAS mis queridos amigos! es bello por fin leerlo en la net que recorre el mundo!! los esperamos por el sur, ansiosos de verlos con panza y contentos.

Anónimo dijo...

otro chinito! un abrazo grande.


willies.

Anónimo dijo...

Yo sabía que esa luna era propiciatoria.
L.

Luciana dijo...

que lindo nombre juan, solo...
que lindo chini

Julia dijo...

esto es el guion de una peli? ficcion? realidad?
aparte:
qué miedo me dan los evatests. igual, bien por las camotas mexicanas! por eso deben ser tan grandes los ambientes, para que entren los muebles XL.
y claro, qué bueno q se llame Juan!

saludos!