martes, julio 24, 2007

el lento ocaso de Lucky Luke

Si de alguna hazaña no se pudo recuperar Lucky Luke, fue de la muerte de Jolly Jumper. Habían andado dos días con sus noches. A ellos se les daba por cabalgar de esa manera: uno dormía, el otro conducía, y viceversa. Uno armaba cigarrillos y comía sus judías enlatadas, el otro almorzaba avena y cantaba canciones que le habían cantado sus antepasados, unos jamelgos que, decían, habían descendido del mismo barco que Hernán Cortés.
***
Dos días y dos noches. Atrás habían quedado las montañas negras de Dakota y el desierto de sal de Salt Lake City con sus mormones. Atrás en el tiempo habían quedado las aventuras y las andanzas del trío más desparejo: la soledad, el caballo y el cowboy.
Ahora se dirigían hacia donde se pone el sol. Luke, que ya había dejado de ser afortunado hace tiempo, buscaba un lugar para asentarse y mirar pasar el progreso desde una reposera en la puerta, fumando de su nueva pipa. Una casa de una planta –sin escaleras, por favor– con suficiente pasto verde para Jolly, y grandes y vacíos y oscuros cuartos para su soledad. Los tres vivirían en paz los años que les quedasen.
***
Luke sabía que Jolly no soportaría esta última cabalgata. Jolly sabía que Luke sabía. Jolly se dejó poner la montura, soportó como siempre había soportado el momento terrible de cuando la cincha se aprieta más y más, y bajó solícito la cabeza hasta que Luke introdujo el freno de cuero gastado. Luke hacía bastante tiempo que había dejado de cantar su canción.
***
La vejez es lo peor, dijo Luke y a sus palabras se las llevó el viento. Jolly movió las orejas hacia atrás para escuchar mejor, y asintió despacio, moviendo su cabeza y sus crines rubias de arriba para abajo. Una y otra vez. A la vejez no se le puede disparar, no se la puede encerrar en calabozos, no se la puede perseguir a galope tendido. La vejez y su socia en el delito, la muerte, son inatrapables, escurridizas, tramposas, peores que los Dalton. Jolly asintió una vez más, y el movimiento de la cabeza permaneció un tiempo más, confundiéndose con su paso lento. Es más, la vejez y la muerte son las que te persiguen, y uno no sabe cuál fue el crimen, pero sabe que tiene que seguir corriendo. Y que será en vano.
***
Jolly cerró los ojos. Imaginó una estepa llena de pastos verdes y carnosos. Imaginó una yegua y dos potrillos: sus hijos, su descendencia, si no estuviese capado. Imaginó ríos de agua clara y los pelos mojados de su quijada goteando luego de un largo trago. Imaginó también una vida alejada de los ruidosos aparatos que ahora utilizaban los humanos para transportarse. Imaginó al canoso Luke con un balde de avena mojada en sus manos, llamándolo con un susurro. En este momento podría llorar, dijo Jolly. Luke no contestó.
***
A pocos kilómetros de Los Angeles, Jolly cayó fulminado. Sus cascos partidos, sus rótulas desintegradas dijeron basta. También su cadera y su cruz y sus dientes gastados.
Luke saltó a tiempo y desde el piso contempló a Jolly Jumper, que seguía con los ojos cerrados, mitad por dolor, mitad por vergüenza. Jolly asintió y movió la cabeza, ofreciéndole la nuca a Luke. La sombra, por primera vez, desenfundó más rápido que Lucky Luke.
***
Luke y su soledad terminaron el viaje en tren.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial!
Cariños
A

de nylon dijo...

oh, tremendo.

m.

Anónimo dijo...

buaaaahhhhh!

elterry dijo...

Yo tampoco podría reponerme de una perdida tal.

Me rodó una lágrima por la mejilla...

Muy bueno.

Anónimo dijo...

boludo, tremendo, fue una lastima no lo toqueis......
se me erizaron los pelos de la nuca y se me atragantaron un par de sollozos

igual ,no pude dejar de imaginarme a luke con cara de trinity.

js. dijo...

China Man, you make tears roll down my cheek. I can't imagine what you felt when you wrote that.
Anyways it must have been deep.
Love
js.

Lucardo dijo...

Uf, un relato tremendo para aquellos que supimos disfrutar los tiempos mozos de Lucky Luke y su tordillo. Tal vez hubiera preferido no enterarme.
Igual, gracias.

Acercandra dijo...

Buen relato. Conmovedor.

aye mereb dijo...

te dedicás, chinito....y tb pienso en qué estarías pensando cuando escribías....snif snif

Anónimo dijo...

I'm walkin' down that long, lonesome road, babe
Where I'm bound, I can't tell
But goodbye's too good a word, gal
So I'll just say fare thee well


L.L

ps:gonna miss you