sábado, julio 14, 2007

de tribus

Me parece que fue en el año 1997 o 1998, no me acuerdo bien; de lo que sí me acuerdo bien es que la nota la leí en la revista Viva y, sobre todo, que trataba sobre las tribus urbanas y que tenía una especie de diccionario con los nombres de cada una de las tribus y una foto y una explicación. Estaban –esto ya no me lo acuerdo muy bien– los punks y los skaters, los skin y los straights, los darks y los rockeros. Todavía, me parece, no había rolingas. Aunque es muy probable que me equivoque.
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Yo, por esa época, estaba entrando de lleno en el fangoso y resbaladizo terreno de la adolescencia, y no tenía botas de goma. Con mis amigos éramos todos hijos mayores de familias jóvenes, vivíamos en una zona rural, andábamos a caballo cuando queríamos. Íbamos a una escuela agrotécnica y los veranos los pasábamos al lado del río que corre rumbo al norte a metros de mi casa. Jugábamos al fútbol, a veces al voley, hacíamos circuitos con saltos y pozos con barro que recorríamos en las bicicletas. Por las noches escuchábamos música y nos dedicábamos a la coctelería: anís, gancia, whisky, vodka, todo batido pero no revuelto; beber, escupir. Algún que otro cigarrillo.
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Casi ni salíamos a la noche. “La noche” era en el Bolsón. Ahí había dos boliches: Life y Barr442. Life era de los más grandes y más chetos, Barr442 del resto. Nosotros, si salíamos, lo hacíamos en Barr, los viernes. Lo que más me acuerdo de estas salidas es el frío. Y también la música, que siempre era la misma, todas las noches, aunque de vez en cuando se agregaba una canción nueva. Si llegábamos temprano teníamos tiempo para escuchar la música que más nos gustaba. Después ya arrancaba "y que tal si salimos todos a bailar", y todos, obedientes, salían a bailar y nosotros nos dedicábamos a la cerveza. Menos Nico, éramos todos un prolijo ejército de perdedores en lo que a mujeres respecta. Migui era silencioso, el Patón exageradamente solícito, Tadeo serio, yo imbécil, todos inseguros. Nico no tenía reparo en estar con chicas feas, bobas, fáciles. Sí, todo lo que quieras, pero tuvo a Meme.
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Entonces leí esa nota sobre las tribus. Y se apoderó de mí, como muchas otras veces, esa extraña sensación de no pertenecer. Fueron días, semanas y meses en los que deliberamos con Nico sobre cuál era la tribu que nos pertenecía; cuál era la tribu a la que pertenecíamos. Empezamos con comprarnos pantalones bolsudos, tipo rappers. Yo me compré una cadenita de esas que se enganchan en la billetera, Nico se la fabricó con un repuesto de inodoro. Conseguimos unos skates y unos rollers, que no sabíamos usar muy bien, pero íbamos al gimnasio del Hoyo y con hidalguía resistíamos los embates de los jugadores de fútbol, la risa de los jugadores de basquet, la mofa de los paseantes ocasionales. Volvíamos a nuestras casas sudados, raspados y cansados. Ardua la tarea de encontrar una tribu.
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Después yo me puse de novio con una chica que era un poco hippie y me puse el sueter y escuché a Caetano. Nico y Migui se reían. Yo usaba bufanda y tomaba té. Caminaba por la chacra y levantaba del piso hojas amarillas y rojas. Eso no duró mucho y al tiempo me vine para Buenos Aires.
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En Buenos Aires abandoné la busqueda de la tribu. Aunque antes probé un par más: fui a la creamfields y tomé pastillas, fui a recitales en antros y en grandes estadios, fui a la cancha a ver al rojo y asistí a cursos de fotografía.
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Cuando era chico era fana de los apaches. Tenía un libro que contaba cómo agarraban los caballos, cómo hacían sus ropas, sus carpas. Ayudó mucho en este fanatismo Lucky Luke, el hombre que disparaba más rápido que su propia sombra. Los sioux también me caían muy bien. Y de acá me gustaban, más que nada, los onas, y los tehuelches.

5 comentarios:

and. dijo...

besho besho

Anónimo dijo...

zona de tribus perdidas la nuestra:
los mayas de epuyén
los celtas de lago puelo
los hippies del bolson
y los recopados de el hoyo

elterry dijo...

Nosotros eramos una tribu en si, no necesitábamos pertenecer a ninguna otra.
Eramos unos indios va

Lucardo dijo...

Jajarajuju! Muy bueno. A mi tambien me caen bien los sioux, a pesar de que terminaron convirtiendo sus tierras en casinos.

Julia dijo...

genial!