viernes, noviembre 17, 2006

interview

“De chico imaginaba respuestas a entrevistas, mientras volvía de la escuela, mientras caminaba por la chacra”, suelta nervioso, antes de que le pueda hacer alguna pregunta.
“Todavía no tenía en claro por qué sería que me entrevistarían –deportes, banda de rock, algún descubrimiento– pero era clarísimo que algún día lo iban a hacer. Incluso a veces respondía en inglés. Siempre en voz alta, caminando por caminos de ripio, arrastrando los pies”.

-Los chicos siempre fantasean con ser famosos, como bien decís, con ser deportistas o músicos, pero generalmente la fantasía tiene que ver con el momento, con el acto, no con la entrevista posterior...
- Sí, es cierto; no sé por qué lo hacía. Pero era algo recurrente.
-¿Qué recordás de aquellas entrevistas?
- No mucho; me acuerdo del viento, del silencio, del ripio, de la mochila azul que tenía. También que contestaba con tranquilidad y reía cómplice, miraba a los ojos de mi entrevistador y me mostraba confiado.
Como mis diálogos eran largos, me perdía todo el tiempo y volvía a empezar; así el discurso se iba puliendo, las palabras se volvían conocidas. Me movía con naturalidad por entre las letras, las oraciones. Conocía los tiempos, inspiraba, exhalaba, y contestaba.
-Y ahora incluís esta entrevista en tu primera novela editada: está claro que siempre lo habías pensado así.
-No, para nada, fue una idea de mi editor. Le pareció tierno, y una buena manera de hilar lo que para mí es una suma de relatos intrascendentes e imposible de unir entre sí. Entonces me dijo: “empezá con esa entrevista imaginaria que me contaste que te hacías cuando eras chico, y que el cronista te guíe, y que luego comiencen a aparecer el resto de los personajes, de las situaciones.” Me pareció un muy buen consejo, y lo seguí al pie de la letra.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

tengo muchas dificultades con tu prensera, me dice que no das entrevistas a los medio pequeños.
¿quién sos, dominique sanda?

Borges dijo...

pequeño niño apócrifo, te juro que te entiendo.

f. dijo...

La sala de prensa estalla, anónimo, por eso el desaire de la prensera. Pero no te preocupes que en breve todo se tranquiliza.
Esperá que pase de moda. Unos veinte minutos.