viernes, mayo 09, 2008

poesía contemporánea

El olor a lavandina
de las tres empleadas
domésticas
inunda el 36 que va
para villa celina,
a la altura de flores.


Más adelante suben los obreros
de la construcción
tienen el pelo recién lavado
y sus olores son de axe,
unos usan el musk
y otros el conviction.


El que se sienta en el
asiento que está
detrás de mí
usa el nuevo,
ese que es de chocolate,
pero apenas se distingue.


Las empleadas domésticas
no conversan entre sí.
Son tres y se tocan las manos
cada una las propias
y se arreglan las uñas y
buscan imperfecciones.


Una chica que conocí
hace mucho, a la pielsita
que suele salir al lado de la uña
le decía padrasto porque molestaban,
pero si te los sacás a la fuerza
duele más.

(anónimo)

4 comentarios:

Terra dijo...

Hola, ¿tenés un mail donde te pueda escribir? Necesito hacerte una consulta. Escribime a juanterranova@gmail.com si tenés un minuto. Saludos, Juan.

Sunshine dijo...

Chino:
Solo quiero decirte que ODIO que la gente le diga padrastro a los pellejito que salen al lado de la uña. No me preguntes por qué, pero me parece algo pedorro! Aunque debo confesar que no conocía el por qué de este apodo.

Saludos!

un pai dijo...

terra,
terra nova

suena a conspiración

Julia dijo...

Otro con el don Grenouille!