lunes, abril 02, 2007

lunes

*Noches en río gallegos, puerto santa cruz y puerto san julián. En este último, el supermercado se llama la tostadora moderna y ahí compramos cosas para preparar una ensalada y una cerveza. En el lugar donde dormimos hay tele y nos tiramos a ver una de sandler y nos reímos. El aire pide siesta, pero decidimos ir a recorrer el pueblo y alrededores: nos lleva el viento. Un día después, en puerto deseado, volvemos a dormir en el auto. La calle inclinada ayuda y la sangre de las piernas circula bien. Después del desayuno en la costa, salimos para comodoro.

*El dos de abril pega con fuerza sobre los pueblos y ciudades que dan al océano atlántico. Homenajes, monumentos, banderas, carteles. Las malvinas son de ellos, de los pueblos y ciudades de la ruta tres. Se habla de gesta, y cada ocho palabras que se dicen en la radio una de ellas es soberanía, o nuestras, o piratas.

*En la comodidad de un hostel la inspiración dice chau y se va a la playa, a recorrer las arenas grises de puerto madryn. Yo la sigo, corriendo. Pero no la alcanzo: estoy más gordo y menos atlético que hace veinte días, a pesar de que mi plan era todo lo contrario: comer poco y bien, hacer trekking, respirar mejor, comer más habas y menos helados, hacer yoga. La veo correr a lo lejos -a la inspiración-, bajo la luna llena que se refleja en el mar, corriendo más rápido que el viento, como corría martín, y sin mirar hacia atrás. Vuelvo al hostel, resignado y sudando sal y arena y los redhotchillipeppers o maná o lo que sea que suena en la radio en este momento me hunden aún más en la aridez mental. Y entonces me despido, atentamente.

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